Si tienes un crédito caro, no estás obligado a quedarte con él. La portabilidad financiera (Ley 21.236) existe justamente para que puedas cambiarte a una institución que te cobre menos.
Qué es
Es un mecanismo legal que facilita cambiarte de banco o financiera, o mejorar las condiciones de un producto vigente con tu mismo proveedor. Aplica a créditos de consumo, hipotecarios, líneas y tarjetas, para personas y micro y pequeñas empresas. El objetivo es abaratar el refinanciamiento y aumentar la competencia.
Cómo funciona, paso a paso
- Solicitud: presentas una solicitud de portabilidad al nuevo proveedor que elijas (físico o digital).
- Certificado de liquidación: tu institución actual debe entregar, gratis, un certificado con todos tus productos, tasas, comisiones y cuánto se necesita para prepagarlos.
- Oferta: el nuevo proveedor te hace una oferta con vigencia de al menos 7 días hábiles.
- Mandato de término: si aceptas, autorizas al nuevo proveedor a pagar y cerrar tus productos antiguos por ti.
- Cierre: el nuevo proveedor paga los saldos y pide el cierre en un plazo acotado.
Antes de portarte
Compara la oferta nueva con tu crédito actual usando la Carga Anual Equivalente (CAE): solo conviene si la CAE baja de verdad. Si tu meta es juntar varias deudas en una, mira también cómo consolidar deudas. Más en deudas.
Información referencial de fuentes públicas; no constituye asesoría legal ni financiera. Revisa el detalle en el sitio oficial de portabilidad financiera del Gobierno.